12 Marzo 2007
Ayer por la tarde pude por fin después de varias semanas especialmente intensas (Sobre todo las últimas, desde que a mediados de Febrero se confirmó la fecha de examen) dejar de lado el temario de oposición y dedicarme a la familia. Conversar un rato con el hijo de mi mujer, con quien por temas de horario no suelo coincidir casi nunca, pero con quien vale la pena mantener buena relación, no solo por la paz familiar, sino también porque me gustaría convertirme no ya en su padre, que padre ya tiene uno aunque no le sirva de mucho, sino al menos en su mentor. Al fin y al cabo, de algo me tiene que servir la larga lista de errores pasados que arrastro, cuanto menos, para intentar evitar que él cometa los mismos. De seguro cometerá otros, aprenderá como cualquiera a base de ensayos fallidos y caídas dolorosas. Pero que no sea por algo que yo sepa de antemano y pueda evitarle. Y luego, tras un rato de conversación, el largamente esperado paseo con mi mujer, una costumbre agradable y saludable que había quedado reiteradamente postergada por otras obligaciones.
Me gustó mucho pasear con ella, recorrer las calles cogiendo su talle, sintiendo su cabeza apoyada en mi hombro, por más que el paseo tuvo su intríngulis misterioso y fatalista. Con la broma del "vamos a ver dónde trabajarás cuando apruebes de una vez las **** oposiciones" nos encaminamos hacia la faraónica Ciudad de la Justicia que están edificando en Gran Vía Sur, y que cuando esté en pleno funcionamiento albergará todos los juzgados y tribunales de todo orden tanto de Barcelona como de Hospitalet de Llobregat, excepto el TSJ de Catalunya que ocupará la totalidad del antiguo y modernista Palacio de Justicia que ahora comparte a duras penas con la Audiencia Provincial. Un conjunto monumental de bloques de no sé cuántas plantas, más bien feos, espero que al menos funcionales (Si bien tengo mis dudas), que realmente están ya bastante avanzados. Pero al grano: Caminando tranquilamente hasta allí, nada más llegar empezaron a caer gotas de lluvia sobre nuestras cabezas. También es mala suerte, una tarde que podemos pasear y se pone a llover. Dimos media vuelta. Anduvimos apenas una manzana de casas y ya no había gotas. "Mira, ha dejado de llover, vamos a volver a verlo". Dimos media vuelta y nos encaminamos de nuevo a la gran manzana de edificios en obras. Cruzar la calle y de nuevo gotas mojando nuestras cabezas. Pero bueno, ¡Solo llueve aquí! Y efectivamente, al otro lado de la calle no llovía, solo y precisamente caía un ligero chirimiri precisamente sobre la Ciudad de la Justicia. ¿Un mal presagio? Pues espero que no, pero la verdad es que la cosa se presta a interpretaciones variopintas.
Total, que algo rayados con el asunto dimos media vuelta sobre nuestros pasos, tomamos unos vinitos en el bar de unas buenas amigas suyas, y pasamos la noche tranquilamente en casa. Juntos. Abrazados. Queriéndonos con el discreto y profundo vínculo de la normalidad, de compartir no pasiones desbocadas ni sentimientos abismales, sino el cotidiano día a día, la vida ordinaria tan difícil de encajar pero tan satisfactoria de vivir a dos cuando por fin logras encontrar quien se complemente contigo.
Hoy toca vuelta al trabajo de ambos. Tengo malos presagios. Sus problemas familiares no tienen fácil solución, antes al contrario, temo que empeoren. En mi caso, tengo una reunión pendiente con el Director desde el lunes pasado. Solo puede ser algo muy bueno o algo muy malo, y temo que sea lo segundo. Nos espera una semana dura, llena de amenazas pendiendo sobre nuestras cabezas. Al menos, la tarde de ayer no nos la puede quitar ya nadie. A pesar de la lluvia.
servido por Wernez
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11 Marzo 2007
La suerte está echada. El examen, finalizado. Afortunadamente, esta vez todo ha ido bastante rápido, y pasadas las diez ya estábamos abriendo el examen, no como alguna otra vez en mi ya demasiado dilatada experiencia de opositor, en que llegamos a estar dos horas y media o más encerrados en el aula mientras en algún punto de la geografía nacional se aclaraba cualquier incidencia. ¿Sensaciones? No demasiado buenas, quizás porque por primera vez me he sentido agobiado por el tiempo, y no estoy seguro de si eso es bueno o malo. Resulta cuanto menos curioso, teniendo en cuenta que en esta ocasión hemos tenido más tiempo que nunca, por eso me extraña y me confunde, no sé si es mejor o peor. Antes debíamos resolver 100 preguntas tipo test en 60 minutos y me sobraban para rellenarlo todo y repasar. Ahora para las mismas preguntas nos dan 75 minutos, y he ido apurado, de hecho cuando uno de los vigilantes nos ha dado el aviso de que quedaban solo cinco minutos de examen me he quedé anonadado, no creí haber tardado tanto y pensaba que aún me sobraría algo de tiempo para repasarlo todo.
Entre mis compañeros de grupo hay diversidad de opiniones, como siempre a la salida de un examen de estas características. Desde el que asegura que ha encontrado fácil el examen, pero no piensa aprobar, una especie odiosa (Justifica su propio fracaso con un manido "Yo no he estudiado, pero el examen, chupao" que te convierte a tí en tonto, porque claro, él pobrecito porque no ha podido, pero tú que has estudiado, con un examen tan facilito, si no apruebas es que no das más de tí...) Hasta el que como yo lo ha visto difícil y lleno de trampas, de preguntas con doble sentido, o excepciones a la regla general. Creo que somos más acertados, claro, pero ya se verá. Mañana tarde corregiremos el examen en grupo, y habrá la típica sesión de psicodrama que acomapaña indefectiblemente tales ocasiones. Algún obseso ya habla de conectarse hoy a internet, de si en CEFIASA o alguna otra academia han prometido colgar esta misma tarde los resultados del examen (Los suyos propios, claro, la plantilla oficial de corrección tardará unos cuantos días) No es mi caso, ni mucho menos, hoy pienso "desintoxicarme" del estudio y pasar de todo hasta mañana. Sé que no es un punto final, solo un punto y aparte. Si he superado este examen, aún me queda un segundo test para superar la oposición, y pase lo que pase me presentaré también al examen de la categoría superior allá por Junio. Pero eso será más tarde, no hoy. Hoy a descansar y disfrutar de la compañía de mi mujer, que bastante se ha sacrificado por mí.
Ah, por cierto, la foto, una cualquiera que he encontrado en google, me produce cierta envidia. Ya me gustaría a mí haber tenido ese espacio, una mesa individual para cada uno, en vez de estar encajonado en filas de pupitres donde apenas cabe dignamente una persona, escribiendo sobre brazos móviles más que inestables...
servido por Wernez
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8 Marzo 2007
Acabo de salir de la última reunión, la más histérica y neurótica, del grupo con el que vengo preparando las oposiciones. Ha habido un poco de todo. Explicaciones de última hora, dudas, nervios, amagos de lipotimia, gritos, lágrimas y muchísima tensión acumulada. Meses de preparación y esfuerzo, que en el caso de los más veteranos se convierten en un par de años, serán juzgados el próximo domingo por la mañana. Todo a una carta, sin segundas oportunidades. Estoy en esa fase insegura en que todo parece estar en mi cabeza pero no podría jurar que soy capaz de encontrarlo cuando lo necesite. Pasaré las próximas 48 horas haciendo un último esfuerzo, dando una última vuelta al temario, en sus rasgos generales, en lo imprescindible, mezclado con lo que peor llevo, un último remix de ideas, datos, conceptos, fechas y denominaciones. Y el domingo que sea lo que Dios quiera.
Mañana y pasado, metido en la harina de los apuntes y las fotocopias, tendré al menos la ventaja de no tener tiempo para comerme la cabeza con dudas existenciales y planteamientos sociológico-filosóficos sobre la bondad o no del método de oposición y la mejoría o no que representa el ingreso en la función pública, si es que de una buena vez consigo entrar. Pero hoy, esta noche, la verdad es que me siento lleno de dudas al respecto. Tanto esfuerzo, sacrificio en tiempo, dinero y dedicación, para al fin depender del criterio discutible de un tribunal calificador, y aún si eres de los afortunados que lo consiguen pasar a formar parte de uno de los colectivos más denostados del país... Me siento un poco como la foto que he puesto para ilustrar el artículo, espectador de un desastre anunciado, incapaz de hacer nada para evitarlo, solo ver cómo se acerca inexorablemente el momento. Es un poco como si estuviera viendo acercarse hacia mí a un inmenso y devastador tornado, y no fuera capaz de mover mis pies del sitio para huir, solo pudiera quedarme allí extasiado esperando el momento en que ese tornado me alcance y me fulmine.
No me hagáis mucho caso, los nervios juegan malas pasadas por acostumbrado que estés a estudiar, examinarte y quedar al albur de una evaluación no siempre clara. De momento me esperan aún muchas horas de estudio. El domingo, tal vez el lunes, espero poder contaros con más optimismo que la cosa me ha ido bien. Que paséis todos un buen fin de semana.
servido por Wernez
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7 Marzo 2007
Debería, esta semana que puedo, dormir más horas que nunca, descansar para prepararme física y mentalmente, para estar renovado y predispuesto al estudio. Pero no puedo. Nunca puedo hacer las cosas bien, lo consideraría una maldición si no fuera plenamente consciente de que no es culpa de ningún agente externo, sino de mis propias debilidades, de los recovecos extraños de mi carácter. Mientras más tiempo tengo, mientras más consciente soy de que debo organizarlo y aprovecharlo, menos voluntad tengo de hacer tal cosa. Cuando trabajo varias noches seguidas, y por necesidad duermo poco, aunque estoy más que acostumbrado después de casi siete años al final lo noto, y pienso "Estos días de fiesta tengo que aprovecharlos para dormir por lo menos ocho horas..." Pero no. Llega la fiesta, y no es que me empeñe en no dormir, es simplemente que el sueño no llega, que mientras más quiero menos puedo, y al final duermo tan poco o menos que los días que trabajo.
Soy muy cuadriculado, un animal de costumbres. Solo me permito improvisar en los campos de mi vida en que es necesaria la improvisación, pero en general me gusta hacer las cosas de una determinada manera y en un determinado momento, siempre de la misma manera y en el mismo momento, y eso me lleva, soy consciente, a una especie de ritualización de mi vida cotidiana. Mi mujer, que me conoce bien, siempre dice riendo que si mira su reloj puede adivinar lo que estoy haciendo en ese momento allá donde esté, porque es cierto que suelo hacer las mismas cosas en momentos determinados. Soy muy previsible y maniático. Y para el tema del insomnio esto se multiplica.
Desde hace semanas, TV3 emite diariamente de madrugada los episodios de todas las temporadas de Voyager, serie independiente de la saga Star Trek, bueno, pues los días de fiesta no puedo dormir si no veo el episodio correspondiente. Ya sé, pensaréis que soy un "trekkie" compulsivo. Pues no. Nunca he sido especialmente seguidor del universo star trek, y de hecho la serie original del capitán Kirk y Mr. Spock me gusta más bien poco, toda una blasfemia para los trekkies. Pero ahora, vete tú a saber por qué razón, necesito mi dosis diaria de Voyager para poder ir a la cama con garantías de reposo. Y sin tales garantías prefiero no ir, dar vueltas de un lado a otro incapaz de dormir, poniéndome progresivamente más nervioso, y tocando las narices a mi mujer, es mucho peor. Ella lleva más o menos bien mis manías (O eso deduzco, ya que las conoce mejor que nadie, y las tolera) Muchas veces le he dicho que me espere en la cama, pero me responde que prefiere estar conmigo donde sea que sola en una cama desierta. No se lo discuto, porque opino igual. De modo que se ha convertido también en un rito para nosotros lo que podríamos llamar el antesueño, ese rato más o menos largo en que mi mujer y yo compartimos sofá, ella dormida acurrucada a mi lado mientras yo veo Voyager con el ansia de quien necesita una dosis de droga.
A veces, si ella está despierta, es en esos momentos cuando tenemos nuestras conversaciones más profundas, surrealistas y descabelladas. Cuando hablamos de los temas que exceden la cotidianeidad, cuando dejamos de lado las anécdotas del trabajo, los problemas familiares y los inevitables comentarios de actualidad, y nos sumergimos en nuestros propios mundos y submundos mentales. Si ella se duerme, cosa habitual porque es mucho más dormilona que yo, entonces simplemente la contemplo en silencio, como también hago cuando compartimos nuestro lecho conyuga. Ella serena y fría, los ojos cerrados y la boca apretada, y yo a su lado consumiéndome en la hoguera de mis propias obsesiones y contradicciones. A veces la acaricio, suavecito, para no despertarla. A veces ni siquiera eso, solo la miro. Me podría pasar la vida mirándola. Diría más, aunque al final también se vuelva rito, otro de los ritos que me gobiernan, QUIERO pasar el resto de mis días mirándola, sintiéndola a mi lado, compartiendo la cama y la vida con ella.
servido por Wernez
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6 Marzo 2007
Desde el último post, han pasado muchas cosas sin pasar absolutamente nada. Batallas interiores, tensiones entre mis varios "yos", el bueno, honrado y luminoso, el oscuro, cruel y rencoroso. Decidí borrar este blog, ocultar lo que había escrito aquí, como si pudiera borrar con él los sentimientos explicados. Y luego al ir a borrarlo me dió pena de varios artículos, sobre todo el del Duende, ese poeta vagabundo que me conmovió el ánimo una mañana de sábado, y que a veces aún veo de lejos, deambulando por el barrio, aunque no he vuelto a acercarme ni a hablar con él. Tampoco quise borrar el de María Dolores Jiménez, esa mujer desinhibida y valiente víctima de lo políticamente correcto. Y menos aún el último y más personal de los que había escrito, pues creo que de bien nacidos es ser agradecido, y no está bien borrar el agradecimiento a los que me apoyaron y alentaron a seguir adelante. Y así, al final, el blog sobrevivió a mis tendencias suicidas, bien que mermado y desangelado. Y los días pasaron, y el fin de semana no pude ni quise escribir, preso de mis propias contradicciones. Pero tenía ganas, lo reconozco. Ganas de gritar al mundo mi frustración y mi miedo. Mi esfuerzo y mi fracaso. Mi batalla y mi casi segura derrota. Y finalmente hoy, martes 06 de marzo, el blog renace. O eso espero, porque la página no para de darme errores, y ya cansa la excusa de que estamos en obras y ampliando servicios, y todo eso.
Para empezar, cambio la imagen de mi perfil. Me sentía identificado con el Caballero de la Mano en el Pecho, ese hombre adusto de otro tiempo. Pero cuando, navegando por Google un poco al azar, ví esta imagen promocional de la película "Ghost Rider", supe que era la que mejor me identificaba, mis dos caras, mis dos personalidades, el ángel y el demonio que conviven en mi cerebro, capaces de lo mejor y lo peor sucesivamente, o alternativamente, o incluso a la vez. Cambio el contador, que empieza de nuevo desde cero, pues entiendo que hay un antes y un después de este día, y las visitas deben empezar a contarse desde ahora. También he cambiado el título, por el simple hecho de que tras mucho darle vueltas cada vez me siento menos ejemplo de nada, ni siquiera soy ejemplo de mal ejemplo. No quiero convertirme en medida de nadie, me parece presuntuoso por mi parte haber pensado que mi vida y mis experiencias pudieran servir para algo así. Ahora, simplemente, quiero expresar con ese "No Fate" tan post-punk que no hay destino escrito, que el destino lo vamos conformando nosotros mismos con nuestra actividad o inactividad diaria, que las decisiones que tomamos hoy nos llevan a los resultados de mañana, pero esos resultados no están previstos de antemano en un teórico Libro de la Vida que nos lleve inexorablemente a un final predeterminado, podemos cambiarlo, reescribirlo, redireccionarnos en cualqueir momento, como yo mismo he hecho con este blog. Desde esa perspectiva, que me parece acertada, tampoco hay futuro, porque ese teórico futuro no existe en realidad, es un simple conglomerado de posibilidades que dependen para cristalizar de lo que vayamos haciendo en el presente: Si cambiamos radicalmente el presente, direccionaremos el futuro hacia uno u otro sentido, es como si un barco cambia de rumbo, no importa donde fuera, a partir de ese momento irá hacia otro lado. Para ello, para poder cambiar de rumbo, para analizar lo que falla, y corregirlo, aún por las vías más expeditivas, es necesario afrontar la vida sin miedo. Sin miedo al fracaso, a la derrota. No hay victoria sin sufrimiento, no hay guerra que se gane sin perder antes alguna batalla, sin enterrar a buenos camaradas. Así es la vida, aprendemos de fracasos presentes para lograr éxitos futuros, si el miedo al fracaso nos lleva a la inactividad, entonces la derrota está asegurada. No Fate, No Fear, No Future, el nuevo lema del blog, y, espero, de mi vida. Aunque hacerlo, vivirlo, es más complejo que escribirlo aquí, el miedo a veces es inevitable, un fantasma invisible y escurridizo que se oculta entre las sombras de nuestro cerebro y nos muerde en la noche, recorriendo la espalda en forma de escalofrío y pesadilla.
Ahora mismo lucho contra el miedo, y ahí también y de nuevo tengo una doble cara como la de la imagen de mi perfil, estando ya en la semana definitiva, que culminará con el examen del domingo, por un lado me muestro (me SIENTO) optimista y confiado en mis posibilidades. No en vano llevo años trabajando y preparando este día. Y por otro no puedo evitar sentir que finalmente me ha pillado el toro, que no hemos preparado adecuadamente los últimos temas nuevos, que nunca, por mucho que te esfuerces, tienes garantía alguna de éxito... Miedo al fracaso, a la frustración, al dolor... Inevitable. Con mi mujer me pasa lo mismo, la animo, quiero estar a su lado, quiero que sienta mi apoyo, mi presencia, mi calor, que cuente conmigo y se sienta a mi lado cuidada, protegida y apoyada. Pero a veces, en el silencio de la noche, contemplando en silencio su sueño inquieto, no puedo evitar llevarme de mis demonios, sentir que nada puedo hacer, que mi apoyo se limita a una mano en su hombro, que no tengo poder para cambiar el transcurso de las cosas. No se lo digo, sin embargo, bastante tiene para ella. Debo ser roca, pared que se interponga entre ella y el dolor, ese es mi papel en esta historia. El que me toca y el que con gusto quiero desempeñar para ella. Solo aquí en este espacio me permito mostrar abiertamente mis dos caras. Espero que no os asustéis con ellas...
servido por Wernez
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2 Marzo 2007
He tenido que borrar el post anterior, no había modo de abrirlo correctamente y desconfiguraba el blog,mientras más lo quería arreglar peor quedaba... Lo siento por las cuatro personas que habían puesto comentarios allí. Quiero dar las gracias especialmente por la calidez con que todos los que comentaron me dieron su apoyo en unos malos momentos, aún sin saber en qué exactamente consisten los mismos, básicamente porque no he querido explicarlo con detalle. Aunque sea éste un blog en que expongo mis ideas y pensamientos, mis sensaciones y pareceres, no quiero ni he querido nunca que sea un diario abierto de mi vida, primero porque no la considero tan interesante ni ejemplar como para que pueda ilustrar a nadie más allá de la curiosidad morbosa que todos sentimos en mayor o menor medida por las vidas ajenas, y además porque como es evidente contar mi vida no me afectaría solo a mí, sino a las personas que viven y trabajan conmigo, y que no tienen por qué verse afectadas por mi ansia de publicar mis pensamientos. En todo caso, gracias por el apoyo. Ciertamente el golpe ha sido duro para mi mujer, aunque es lo bastante madura y sensata para reaccionar con la cabeza, encerrar bajo llave el dolor y la depresión, y seguir adelante, afrontando el día a día, que a veces despertar es lo más difícil de la jornada, y siendo útil a las personas que la necesitan. Cuenta conmigo en todo, y lo sabe. Y yo cuento con vosotros, ahora lo sé, y os lo agradezco infinito.
Respecto al artículo en sí, bueno, no quiero repetirlo todo, porque además era bastante largo, simplemente reiterar las ideas principales, la hipocresía descarada de los políticos de todas las tendencias, que parecen querer decir a cada auditorio ante el que hablan lo que creen que ese auditorio en concreto espera oir, sin encontrar necesario dar un discurso definido y coherente. Ayer mismo tuvimos un buen ejemplo en Barcelona. El Pesidente Zapatero dió un discurso en el aeropuerto del Prat, en el que durante veinte minutos no paró de hablar y no dijo nada concreto. Se declaró dispuesto a apoyar el crecimiento del aeropuerto con palabras firmes y terminantes. Pero sin aclarar lo básico del tema, es decir, si se exigirá a las compañías a las que se conceda la gestión de la nueva terminal aún en construcción que radiquen en esa terminal vuelos transoceánicos. O sea, pasó de puntillas sobre el único asunto realmente importante de la cuestión. Muy listo él, comprendo que no quiera mojarse, en Madrid-Barajas diría exactamente lo mismo que dijo en el Prat ayer... Políticos, todos iguales. Lo que piensan, lo que dicen y lo que hacen son tres cosas bien diferentes. Y los ciudadanos, a tragar quina y a pagar impuestos para mantener sus caprichos faraónicos...
Eso por no hablar de la excarcelación de Iñaki De Juana Chaos por "razones humanitarias". Salvamos la vida de un asesino confeso de 25 personas y que expresamente ha dicho que no se arrepiente de ninguno de estos crímenes y que en las mismas circunstancias volvería a hacer lo mismo. Como decía Mae West, las niñas buenas van al cielo y las malas a todas partes. O sea, el asesino se aprovecha de todos los recursos del estado, de todas las garantías civiles y constitucionales que él mismo nunca concedió a sus víctimas, y en aras de la democracia, la civilización, la cultura y todas las grandes palabras vacías que se emplean en estos casos, debemos soportarlo. Pero cuidadín con cruzarte tú en su camino, porque a tí como eres un ciudadano de un "estado opresor", y por tanto colaborador en la "barbarie" que se está comentiendo con su pueblo, al que él solo pretende "liberar", pues eso, que pim-pam-pum y pal cementerio, que tú no tienes derechos que valgan. La igualdad, principio básico de la democracia, a tomar viento. Y la justicia, pues ya se sabe, ciega...
Quiero reiterar las gracias por el apoyo y los perdones por la desaparición de los comentarios anteriores. Y como último apunte final, deciros que si bien la procesión va por dentro, me siento hoy bastante mejor que ayer, aparte de ver algo mejor y más dispuesta a la lucha a mi mujer, lo que siempre es bueno para el ánimo, una cena entre amigos, sintiendo la calidez y la firmeza de ánimo de los escasos pero excelentes compañeros que conservo desde la infancia, me ayudó infinito a levantarme de las cenizas. Hablar con ellos siempre me resulta balsámico, tranquilizador. Y ayer me dí una buena sesión de charla. Ahora, desde hoy mismo, desde que leí vuestros comentarios, siento que también vosotros sois balsámicos para mí, siento que a través de la pantalla de este ordenador desde el que escribo puedo sentir también la comprensión y la calidez. Solo puedo decir una palabra, GRACIAS.
servido por Wernez
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28 Febrero 2007
Maria Dolores Jiménez es Teniente Alcalde del ayuntamiento de Lepe (Huelva). Se presentó como independiente dentro de la lista electoral del P.P., partido que obtuvo el gobierno municipal. Poco antes de navidad, Maria Dolores Jiménez saltó al ruedo mediático cuando se supo, para sorpresa de propios y extraños, que había decidido presentarse al concurso de “Miss Lepe Urbana” que organizaba una revista local llamada precisamente así, Lepe Urbana. No contenta con eso, concursó con la foto que acompaña este artículo, que fue portada de la susodicha revista y una de las más buscadas y descargadas de la internet en su momento. Apréciese que está completamente desnuda. Apréciese también que a pesar de su desnudez, nada hay en esta foto (Al menos a mi entender) que pueda reprochársele ni tacharse de pornográfico. El asunto sin embargo generó un intenso y fútil debate entre progresistas desatados que quisieron convertirla en un falso icono de la liberación femenina, y conservadores meapilas que bajaban todos los Santos del cielo ante tamaña ofensa a la dignidad del cargo. El asunto pasó pronto al olvido. Pero ahora, precisamente ayer, se ha sabido que el P.P. no llevará en su lista a Maria Dolores Jiménez para las ya próximas elecciones municipales. Lo que en la práctica equivale a decir que le quitan el cargo y la confianza. Nuevamente, el tema ha servido para que P.P. y P.S.O.E. se enzarcen en una de sus interminables y absurdas batallas sobre cualquier cosa.
Quiero hacerle aquí un homenaje a Maria Dolores Jiménez, y decirle que me empadronaría en Lepe para votarla si se presentara como independiente. Porque aprecio en ella la valentía de quien sabe ir a contracorriente, sin someterses a normas ni convencionalismos. Siempre he opinado que para las personas adultas el único límite debe ser la evitación de daño a terceros. Odio la vida normativizada, reglamentaria y baremada en todos los aspectos que nos obligan a vivir. Mientras no hagamos daño a nadie, todos deberíamos ser libres, absolutamente libres, de conducirnos como mejor nos pareciera. Asumiendo, eso sí, las consecuencias de nuestras acciones.
Y aún me da tiempo a hacer una última reflexión, ésta sobre la hipocresía aplicada a la política. Si hasta la famosa portada que reproduzco Maria Dolores Jiménez era idónea para ser Teniente Alcalde ¿Debo entender que dejó de serlo por el mero hecho de aparecer desnuda en una fotografía? ¿Tan poco valen sus conocimientos, aptitudes y habilidades, que todos ellos han sido anulados de un plumazo – mejor, de un flash – solo por posar para una cámara más o menos indiscreta? Yo lo tengo claro: NO. Si necesito operarme, busco el mejor cirujano sin preocuparme si es un buen esposo o tiene cinco queridas repartidas por la ciudad. Cuando quiero construir una casa, busco un arquitecto de confianza, y no le pregunto por su orientación sexual o sus creencias religiosas. Pues bien, si quiero que alguien ostente un cargo público, es por sus ideas y cualidades, con independencia de su vida privada y de si estoy de acuerdo o no con su moral particular. Seguir el ejemplo norteamericano exigiendo a los candidatos una vida familiar inmaculada que poco o nada tiene que ver con las labores que luego deberán ejercer, y que sus mismos electores no siguen (Habría que ver si todos los que dejan de votar a un candidato de quien se ha descubierto un turbio asunto no han tenido ningún turbio asunto en su propia familia), me parece hipócrita, absurdo, fuera de lugar, y sobre todo poco práctico: Se potencia la aparencia sobre la verdad, la forma sobre la sustancia. Y así salen luego elegidos los candidatos que salen...
servido por Wernez
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24 Febrero 2007
Se hace llamar "Duende", y así firma las poesías escritas a mano que reparte en fotocopias torcidas, toscamente decoradas con dibujos nerviosos hechos por él mismo, apenas un maremágnum de trazos entrelazados. Me lo encontré esta manaña, sobre las nueve, en plena Gran Vía. Llevaba un largo chaquetón de cuero más viejo que el mismo tiempo, y se tocaba con un peculiar sombrero de ala ancha, casi chambergo. Sus ojos brillaban vivaces bajo el ala del sombrero, dando un extraño fulgor juvenil al rostro envejecido, surcado de arrugas y poblado de barba canosa y desarreglada. Yo salía de una larga y cansada jornada laboral, y normalmente, lo confieso, no le hubiera hecho ni caso, no suelo dar limosnas en la calle. Sin embargo hubo algo en su entrada que ya me pareció distinto a los demás pedigüeños y llamó poderosamente mi atención: Su voz calmada, grave, suave pero firme, voz de quien ha pronunciado palabras en foros de más entidad que una acera desierta. "Sé que parezco loco -- me dijo -- porque hay que estar algo loco para estar un sábado a primera hora repartiendo poesía, pero en esta ciudad un loco más pasa desapercibido..." Esa voz me atrajo, me interesó lo bastante como para mirarle fijamente a los ojos y coger su poesía. Sin entrar en la calidad literaria ("India de piel aceituna / tu cuerpo maduro he cabalgado / por todas las praderas...") os aseguro que tiene una fuerza innegable, la misma fuerza de su personalidad arrolladora, a pesar de las circunstancias. "Prefiero dar poesía a ser el típico pesado de la puerta de la iglesia, que extiende una mano mientras sujeta un cartón de vino con la otra" Ah, ahí me ganó, lo reconozco, pero mi natural reticencia a dar limosna afloró en forma de frase irónica. "Pero la poesía es gratis, ¿no? No se puede dar a cambio de dinero..." Le contesté, y él sonrió tristemente, con la sonrisa cansada de quien está acostumbrado a oir a menudo el mismo argumento "La poesía es gratis, pero el poeta tiene que comer..." Vacié inmediatamente mi monedero y deposité el confuso montón de monedas y billetes en su mano. Él miró sorprendido el fruto de su trabajo, ponderando quizás mi exceso de entusiasmo como algo de lo que me arrepentiría más tarde. "Oye, lo que puedas, que cada uno tiene su necesidad..." "No -- le corté -- tú lo necesitas más que yo" "Gracias" dijo finalmente con mirada emocionada. Y marchó a repartir poesía, dejándome solo y pensativo en una Gran Vía desierta y desangelada.
Y ya metido en la cama no pude dejar de pensar en Diógenes, el filósofo mendigo de la Grecia clásica que comparte inicial y espíritu mendicante con el Duende poeta, en esa vieja anécdota de día que Diógenes, comiendo lentejas en un portal, se encontró con un cortesano rico y poderoso que paseaba por la calle. El cortesano le miró despectivamente y le dijo "Ah, Diógenes, si adularas más al Rey no tendrías que comer lentejas" A lo que Diógenes respondió airado "Y si tú te conformaras con lentejas, no tendrías que adular al Rey..." No, no voy a hacer un falso elogio de la mendicidad ni creer en fantasías de dorada bohemia callejera, no envidio la situación y circunstancias del Duende. Solo digo que, seguramente, él saborea (Entre muchísimos inconvenientes!), la ventaja de la verdadera libertad.
servido por Wernez
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